
11.4.06
3.4.06
Me olvidé de que tenía un blog


Entre otras cosas, porque me estaba por ir, porque estuve y porque había estado por Puerto Rico. En esta callecita, por la cual bajábamos a la bahía: el Viejo San Juan está elevado, ahí al fondo se ve la muralla, cuyo del otro lado invita a una larga y soleada caminata sólo completable con una o dos piraguas, que es lo que Sarah está tomando (esa creo que era de tamarindo). Y junto a la muralla viven un montón de gatos, como en el jardín botánico de Buenos Aires, sí, pero uno pensaría que a los gatos les gustaría estar un poco más lejos del agua, y no, se ve que pescan o algo.
En realidad, al final del paseo nos enteramos de que la asociación "Save a gato" está abocada, como se lee en el cartel, a "la reducción de la población de gatos, incluyendo cuido y alimentación". Yo venía medio alelado por el sol, así que no terminé de no entender, por lo cual, un rato más tarde, fui al website de "Save a gato", donde está explicado: a los felinos se los reduce con "the T/N/R TRAP/NEUTER/RETURN methgod". La gente esta, además de dejarme abatido por lo numeroso de sus problemas (la afasia, la duda entre salvar y extinguir a los gatos,
la permanencia en un país cuya lengua desconocen), me hizo resentir en mi modesto anarquismo: ¿qué futuro les queda a los gatos que deciden exiliarse? Y además, y sobre todo, yo me pregunto: ¿alguien confiaría en una organización que se llamase "Salve un cat"?
24.2.06

Vuelta al blog, vuelta a los orígenes. Esta vuelta me la hizo entender hoy un amigo: hace ya un año que vivo en Oakland, la tierra de los robles. Y Carballo, como sabrán, significa roble. Así que si al Adán de mi genealogía lo apellidaron así (en esa época en que las personas todavía no tenían apellido y hubo que inventarlos) por vivir junto a estos árboles, yo vengo a reconfirmarlo en pleno downtown.
Que no me diera cuenta antes quizás implique lo que yo llamaría "ley de la doble traducción". Uno sabe que A significa C (carballo = roble) y que B significa C (oak = roble), pero uno no se da cuenta de que A significa B (carballo = oak). Es el ABC de la traducción: siempre hay una lengua madre (el español, en mi caso), a la que hay que pedirle permiso para pasar de una lengua hija (el árbol visto en Galicia) a otra lengua hija (el árbol visto en inglés). Como en un árbol para pasar de un rama a otra.
Deleuze mandó fruta; Saussure tenía razón.
30.1.06
12.1.06
la casa del campo
25.12.05
dos mubis que no hay que ver


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para olvidar lo tanto que odié la película que fui a ver ayer, hoy fui a ver otra. así me fue.
o sea: ninguna era mala, pero me molestaron, quizás porque ando de un humor medio nietzscheano. Walk the line, que en realidad ahora que lo pienso me gustó, tiene un epílogo que sintetiza todo lo botonazo que la asecha: "Dejó las drogas, se
casó con el amor de su vida, y vivieron felices por 35 años". Syriana, en un género por cierto menos gratificante (espías, tortura, corrupción), es lo mismo pero al final en vez de casamiento hay entierro. Ahora que veo las fotos, esto ya estaba en las fotos.
Así que, pensándolo bien, la película de ayer viene a salvarme de la de hoy. Si alguien va a verlas, no las vea en el orden en que las vi yo.
22.12.05
portland 3

Es ciudad de muchos cafés. Los dos mejores cafés que tomé en mi vida los tomé en Portland. El día que fuimos a este lugar, presenciamos el entrenamiento de una hora y media de la empleada nueva; una hora y veinte entrenó haciendo espressos que su jefe probaba y decía que no con la cabeza y le decía hacelo de nuevo.
portland 2
26.11.05
la calle

En este país, las únicas personas que hablan en la calle son los que tienen celular y los locos. Aunque, según entiendo por mis horas de colectivo y veredas, podría decirse que acá los únicos que no tienen celular son los locos. Quiere decir que los únicos que hablan en la calle son los que tienen celular y los que no tienen celular. ¿O sea que hablan todos? Parece lógico. Bueno, así es la normalidad: la tiranía de lo mismo.
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Será por eso que me gusta tanto Happy-Happy-Happy, el señor de la foto (cada Happy, que hay escandir claro, dura un segundo; los dos primeros son iguales, el tercero un poquitito más agudo). Digo, la falta total de espacio público es algo más bien feo, pero él se lo tomó a bien y se propuso revertirlo con sonrisa de payaso y denuncia disléxica. Cuando no se es alguien que tiene celular ni se es alguien que no tiene celular, se es Happy-Happy-Happy.
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PD: Hoy salió en el NYTimes un artículo en donde el dueño de un café en Boulder, Colorado, decía que no iba a poner wireless connection para no amenazar la conversación. Heroico.
14.11.05
Fuck the right place at the right time

Está la frase "In the wrong place at the wrong time"; debería haber también una contraria. Es la sensación de estar en un lugar demasiado central (la vida acomodada), demasiado "el lugar" (el esnobismo), demasiado perfecto (Dogville, o el pueblo de A History of Violence).
El fin de semana estuvieron por San Francisco los Rolling Stones, Paul McCartney y U2. A mí nunca me terminaron de gustar, por más que me esforcé. Y, quizás por mi patológica incapacidad de hacer lo que hay que hacer, el fin de semana pasado no fui a escuchar a ninguno.
En cambio, estuve paseando por Chinatown Oakland, cruzando la calle por los semáforos diagonales. Esto es algo chino que aprendí acá (como todo lo que sé de China): como en China hay tanta gente (esto lo sabía de antes), o por otra razón que a esta hora de la noche ya no puedo razonar, los tipos no sólo cruzan la calle sino que cruzan las calles: o sea, dos a la vez, en diagonal, de esquina a esquina. Hay un semáforo especial para ese cruce. O sea: tenés verde para cruzar una calle, tenés verde para cruzar otra, y tenés un tercer verde (un tercer muñequito) que mira en diagonal y sirve para cruzar las dos al mismo tiempo, con lo cual hay un momento dado en el que los autos de ambas calles tienen rojo a la vez.
7.11.05
Mar del Plata en Oakland

Argentina tres días seguidos en la tapa de los diarios; incluso en la del diario de Oakland. Es una sensación de "fama", de conexión, de "yo lo conozco" (aunque también de "yo no te conozco").
Compartimos la tapa con los inmigrantes del tercer cordón parisiense, pero ahora ellos son los salvajes y los argentinos la conciencia revolucionaria.
4.11.05
fernando bravo
de golpe tengo una duda terrible, yo te invoco: Fernando Bravo, ¿fue alguna vez un periodista piola? Sé que suena taradísimo, pero tengo este recuerdo de que hubo un momento en que el tipo tenía un programa de radio y había personas que escuchaba programas "buenos" que lo escuchaban. ¿Lo soñé?
halloween

Halloween, qué buen invento. En realidad, es el carnaval. Es cierto que los disfraces a veces recuerdan al más aburrido de los carnavales, el de Venecia (nunca estuve). La onda estilizada de setenta dólares la máscara nunca me cabió. Pero en las fiestas de Halloween Súperman se pelea con la Mujer Maravilla (quizás ella le reclama lo del Hombre Invisible), Osama Bin Laden se besa con Condolezza, y todos en general, por un par de noches, se sienten muy liberados.
Pero lo de no haber podido salir a buscar caramelos me pone algo melancólico; hubiera sido un mundo en el que se aceptan caramelos de los extraños.
21.10.05
Hovering in the earthquake
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El otro día tuve que presentar públicamente" los "resultados" de mi "investigación" de este "verano" en Buenos Aires. Todos los ahí presentes habíamos recibido la misma beca, y estábamos agrupados en paneles más o menos azarosos.
La mejor ponencia fue la de una chilena investigando el gasto metabólico excesivo del picaflor gigante. La chica partía de una inquietud: ¿por qué este animalito de Dios, que es tan ineficiente, no se extinguió todavía? Nos mostró unas tablas y sí, es como que el picaflor este tiene que comer todo el día sin parar si no se quiere quedar sin combustible. Nos mostró además -porque era todo muy Powerpoint, no como los de literatura- gráficos con las mediciones que hizo con el primer ejemplar que atrapó y fotos de la Puna, de donde ella quizás fuera oriunda y a donde la especulación científica la condujo nuevamente hace unos meses. Y de golpe: "Hasta acá todo bien. Tenía el ejemplar, repetía mediciones, la cuantificación funcionaba... Pero vino un terremoto". Empezó a mostrar fotos de las ruinas de adobe del pueblucho en el que estaba, y nos pidió disculpas -o se las pidió a la "academia", no sé: ¿nosotros éramos la "academia"?- por no haber podido llevar a término las observaciones y por haber malgastado su dinero sin llegar a conclusión alguna sobre el gasto excesivo del picaflor gigante (que según ella quedó debajo de una de las paredes del "laboratorio": pero el metabolismo del pájaro este es tal que estoy inclinado a creer que quizás no fue el golpe lo que lo mató sino la momentánea interrupción del comer debida a la sorpresa: para cuando se acordó ya estaba desnutrido, y en lo que menos se fijaba era en el adobe que se le venía encima).
Mi trabajo versó sobre la moda, por eso la foto (que va a estar online pronto en el website de esta institución, y se titula "Reflections on Argentine fashion - Persistence of foreign models next to the English Ambassador's road. Palermo, Buenos Aires, 2005"; el camino del embajador inglés es Canning, o sea, Scalabrini Ortiz, pero hacia 1840; es que es difícil fotografiar el siglo XIX). No vale la pena contar, pero por si a alguno le interesa sintetizo: estudio la moda como forma de "extrañamiento".
Le pregunté a la chilena por su interés en el picaflor gigante. El pajarito se gasta todo en su vuelo característico y derrochón -¿tiene un nombre, en castellano? en inglés es "hovering", un concepto que me encanta; como "dwelling", que también me encanta pero es más terrestre-, y yo quería saber qué podía interesarle a la ciencia una forma de vida que funciona tan mal. Me contestó: "Quiero aprender acerca de todo lo que no es eficaz y sin embargo persiste".
10.10.05
Entendiendo a Lynch

Hace un rato vi el primer capítulo de Twin Peaks (gracias Netflix por devolverme la televisión). Twin Peaks es tan odd, es como llevarte por delante a un tipo sin un brazo y darte cuenta de que desde hace años que es tu amigo. O sea: como una friquidad familiar, como un amigo tuerto (por eso el terror de esas escenas en que el que recibió el balazo o el cuchillo todavía no se dió cuenta de lo que pasó).
Así que para disfrutar Twin Peaks, creo, hay que gustar del pescado en el café (¿esto realmente lo vi?). La imagen es naif en Boris Vian (la anguila en la canilla del baño), seria en Spielberg (en el documental que va a hacer sobre los ahogados de New Orleans) y una cosa intermedia en David Lynch. O por decirlo de otra manera: Valeria Lynch, Private Lynch, David Lynch.
En la foto, un lugar Twin Peaks donde estuve hace unos días.
4.10.05

Me fui de capamento
En California, dicen, a la naturaleza te la encontrás aunque no quieras. Y como quien no quiere la cosa, este fin de semana interrumpí mis esfuerzos por mantenerme alejado de lo natural y me fui a unos bosques y a unos lagos donde, dicen, es esperable encontrar osos. Lo que no me esperaba era el frío, así que me la pasé cerca del fuego. Esto me dejó con varias preguntas, que voy a sintetizar en una sola: ¿qué es el fuego: sólido, líquido o gaseoso? Mis largas horas de contemplación me llevan a decir que, como se decía antaño, el fuego es una cuarta cosa, un elemento. Y un elemento muy persistente, a juzgar por el olor a trucha ahumada que tiene toda mi ropa.
El fuego también me dejó con un descubrimiento sobre la ceniza. En su nacimiento - induzco a partir de la observación sistemática- la ceniza es como un esqueleto; lo es antes de ser algo que vuela por los aires, desintegrado. O sea, la madera se quema y se vuelve ceniza; hay un momento de esa transformación en que lo sólido adquiere la forma del esqueleto de lo que fue antes, de lo que acaba de dejar de ser. Es como un fósforo cuando está ya quemado pero todavía es un palito, a punto de partirse y de caerse la mitad; o como una de esas "flores" esféricas y transparentes de pétalos blanquecinos, justo antes de que uno las sople para que salga todo volando (me olvidé cómo se llaman). Ese es el momento que descubrí yo. Lo voy a llamar "el estado tras-sólido", o "trasólido", para simplificar. Es un estado propiamente moderno.
Otro descubrimiento fue que los autos atraviesan sin problema ríos de montaña, sobre todo si son alquilados. A la capacidad del auto de alquiler de atravesar ríos de montaña la denomino "inquilinautotransfluvioalpinopoder", "dale nomás", para simplificar.
27.9.05
béisbol

Hoy fui a un partido de béisbol, mi ciudad contra Los Ángeles. Primero pensé que me había equivocado de estadio, porque ya estaba al lado y no se escuchaba nada. Después, ya adentro, caminando como por detrás de las tribunas, entreví césped hiperiluminado y personitas vestidas de beisbolistas; esa entrada de verde iluminadísimo por donde tenía que entrar yo parecía uno de esos "portales" que en los dibujitos o en las series de ciencia ficción llevan hacia otra dimensión u otro tiempo (esos tipo elipse humanoide, que son como de plasma multicolor, y podés saltar a través). Pero todavía estaba lejos de mi asiento (la tribuna es numerada) y tuve que darle la vuelta al estadio por sus galerías interiores. Primero pasé como por un vip, que mirás el partido a través de un vidrio desde mesitas donde comés pasta o sushi. Después pasé por un patio de comidas más popular, donde la gente lo miraba en la tele mientras hacía la cola. Al final llegué a mi asiento, y ahí había que mirar las pantallas gigantes que te dicen el resultado y cuándo bailar y cuándo gritar: "Make noise!", "Dance!", "Go nuts!" Por si ya estás muy borracho para leer, también te lo dicen en los parlantes. En realidad, hay como un locutor. Me recordó a mi visita a los estudios de América (sic), cuando nos reinsertamos en la cultura de masas desde las bases: el grupo de los grandulones en la tribuna de Sábados Musicales. Así que, obviamente, uno alienta (si no, no saldrías de tu casa). Yo alenté y alenté, e incluso canté el himno. Pero no, que no que no, no era el anatema nacional; era el himno al béisbol. O sea, como si en River o Chacarita o Chaco Forever las hinchadas cantaran, en cada partido, una canción en común: el himno al deporte. Todos hermanados en el canto, aunque hay un verso que es un fill in the blanks y vos ponés el nombre de tu equipo (el fill in the blanks lo podés ver llenado, si mirás las pantallas).
El juego en sí es muy matemático, no entendí nada; es al fútbol lo que el tute es al truco, una cosa más bien compleja, especulativa, casi una aventura bursátil. Cuando termina el partido, los perdedores desaparecen y el otro equipo hace una fila de menor a mayor onda acto escolar y es como que van pasando de a uno y se chocan esos cinco. Quizás tienen estudiado que así ordenados se hace más rápido que al tuntún; son como un montón de jugadores, así que se agradece. Igual, es raro que terminar tenga que ser tan terminante, porque durante el partido hay tanta parsimonia que el partido en realidad no importanta tanto, y vas y venís, pancho, papas fritas y cerveza, por las galerías.
Lo bueno: nadie te pega. Lo malo: la trompretita esa que toca el "Al ataque!" y recuerda aburridas masacres de indios de otros sábados, los de super acción.
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